20 noviembre 2007

La Playa y El Mar



Lo contaron las aguas con su voz de inmensidad.
Lo repitieron las gaviotas con su rumor de aquí y allá.
También lo gritó la herrumbre de las anclas en profundidad.

" Hace mucho tiempo que la playa está enamorada del mar "

Tibia y dorada lo espera sin poderlo conquistar.
Cada arena es un sueño que comienza a brillar para ese viajero incansable con cambiante corazón de sal que viene...la acaricia...
la viste de caracolas , luego ... sin despedirse la deja húmeda...y se va...

En un silencio de arenas guarda, la playa,
su dolor de amar.

8 comentarios:

  1. Me ha encantado tu escrito... la verdad es q te sigo, porq soy una enamorada d formentera e ibiza... d sus playas, d sus gentes, atardeceres...
    Y de este sueño d mis islas, llegué a ti... y con toda sinceridad, son realmente fantásticos tus escritos!

    Un abrazo
    Bego

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias, Bego, es un placer tener comentarios como el tuyo.
    Sinceramente, creí que se me había ido la cabeza escribiendo poesía en mi blog, había entrado para quitarla de aqui y ubicarla quizá en otro sitio, sin embargo, me he encontrado con tu comentario y aqui se va a quedar. Muchos besos.

    ResponderEliminar
  3. Pues me alegro de que se haya quedado porque es preciosa. Te pega, Candela, perfila tu esencia que, sin duda, es el gran tesoro (y botín) de tus lectores.

    ResponderEliminar
  4. Promesa de marinero
    dicen que no es de fiar,
    le cuenta todo a la mar,
    la mar no tiene memoria.
    Pero yo me sé otra historia
    del viento sobre la mar,
    en Cádiz la vi cantar
    a la luz de una farola.

    ResponderEliminar
  5. El viento le dió una ola,
    pañuelo de seda fina.
    El marinero Manuel
    se perdió por La Marina.

    Que no te olvido Marina.
    Que no te puedo olvidar.

    Sueño con una espina hecha
    cosida a tu piel.

    Tu piel de espuma salina....

    ResponderEliminar
  6. Cerrando los ojos recuerdo...
    mi cuerpo pegado contra la arena,
    la inmensidad de un silencio único,
    el esfuerzo por decidir aletear, para recuperar veinticinco metros de ascensión hasta la superficie conocida...
    la quietud, del fluir de un tiempo que nos es ajeno...
    las gaviotas nos confundieron,
    la herrumbre de las anclas despechadas mintió:
    a la playa no le duele amar...
    Lo sé yo que fuí arena, mar, fuego y viento,
    lo sé, porque estuve allí.

    ResponderEliminar
  7. Igual yo te di aliento para emerger...a la superficie.

    ResponderEliminar
  8. Y branquias,
    y escamas...

    ResponderEliminar