14 septiembre 2007

Eugene Rastafaa...




Aquel día acababa de llegar cuando la magia surgió. Será Barcelona?

Estaban entonando canciones de paz con una guitarra amarihuanada, Ritmos puros, a veces suaves y a veces contundentes, comenzaron a impregnar la zona del parque donde estaba con mi cámara buscando la foto del día.

Me planté justo enfrente e hice la primera foto, cuando uno de ellos llamó la atención al resto y me hicieron un gesto con la mano de no querer ni una foto más.

En ese momento tapé mi objetivo, y dejé la cámara en el suelo en son de paz, para simplemente disfrutar de su música, y para que notasen que yo era una de ellos, que solo quería fotografiar un momento bonito. Pero dejaron de actuar…

Entonces uno de ellos me miró y yo le mantuve la mirada. Al momento el guitarrista me miro fijamente y yo le mantuve la mirada. El primero se acercó a mí con una sonrisa y me preguntó si nos conocíamos, porque mi cara le era muy familiar. Le dije que no tenía el placer y me estrechó la mano. Después, su guitarrista se acercó también, esta vez con la guitarra en la mano, y me estrechó la otra a la vez que me dijo esto:

“Dios mío, he tenido que acercarme a unos centímetros de ti para darme cuenta que no eres la persona que creía” “Te pareces tanto a una amiga que pensé que eras ella desde el principio y que algo te pasaba porque no querías saludarme, solo me mirabas mientras yo me preguntaba qué te había pasado para no decirme siquiera Hola Como Estas”

Después de unas risas y una conexión tremenda entre los dos, me dijo su nombre: Eugene. Seguían sin gustarle las fotos, así que guardé mi cámara definitivamente. Cantó dos canciones de paz y amor a los hombres y a la madre tierra, y después me dejó fotografiar su increíble sonrisa. Vive en la calle, toca en el metro, paga un canon para poder hacer las dos cosas, y los niños, a veces, le roban el dinero que le ha costado conseguir en dos horas sin parar de tocar y cantar, pero lo cuenta muerto de risa.

Gracias por el regalo, Eugene, fue una tarde mágica, como casi siempre en Barcelona.

El Observador en La Niebla

"Soy un observador de la niebla", se autodefine el doctor Almendro: "Construyo puentes entre lo decible (material) y lo indecible (espiritual), busco resquicios y tiendo escaleras". Dice el doctor Almendro que cada día se dan más crisis psíquicas: catalogadas como patologías, Almendro las ve como grietas que se abren hacia la conciencia, vías de sanación de una vida absurda. Desde tal perspectiva aborda la psicología transpersonal estas rampantes crisis, que sostiene que son oportunidades al conocimiento verdadero, a otro encaje en el mundo. Por eso diagnostica el doctor Almendro (www.oxigeme.com) que "el caos se avecina" para generar otro paradigma: igual que hay cambio climático en la biosfera, así lo hay en la psicoesfera.

He leido este comentario en la prensa y creo que todos deberíamos, al menos, saber que hay alguien por ahí que a los "locos" nos llama cuerdos.

Tendremos razón al final? Ojalá que si....

03 septiembre 2007

La Terraza de Varsovia

Decenas de antenas de ciudad, que rasgan el cielo de Barcelona, imagen para no olvidar. Acogedora de cumpleaños, vísperas de fiesta, carnavales fuera de febrero y sol con duchas de agua templada, mientras suenan ritmos cálidos y propicios para una cervecita y un cigarrito en las tumbonas.

Desde una de las ventanas a veces se ve despertar de su sueño a la Bella Durmiente. Ahora es princesa de otro palacio, así que la echo de menos últimamente.

Al fondo, la puerta de un duende bueno por las noches cobra vida, y se encienden las luces que la recorren por un sendero luminoso, de hadas y duendes de la risa.

Todo lo que allí se planta florece. Hasta las caracolas del mar y otros tesoros que llegan por allí deciden quedarse para adornar bonitos tiestos de plantas meticulosamente cuidadas.

La ropa que allí se tiende sonríe, siempre huele bien.

Todos quieren estar allí, algunos incluso llegan desde muy muy lejos, y nunca la olvidan. Como la van a olvidar si hasta han aprendido nuevos idiomas y formas de comunicarse?

Nunca olvidaré las comidas de los domingos, las cenas de los sábados, los bailes en el salón, las risas en la cocina, la luna de Barcelona, las aceitunas de “Silver” , las obras de arte de Carmela en nuestros rostros, los disfraces de Clara, la estrella naranja, la guitarra del hermano mío, kiko veneno, “obi obá”, el columpio y las columpiadas, y por supuesto…la lentitud y la calma con la que transcurren los días allí.

Terraza de Varsovia, ayer te visité, y comprendí que tenías que estar en mi blog.