19 agosto 2009

La Mala Educación

Desde el punto de vista de la razón nos han educado peor que nunca.

Los niños y niñas de este tiempo viven sometidos a una presión de la que se hace uso de una manera tan sutil que da la sensación de que viven mejor que nunca, cuando en realidad son muy pocos los que consiguen superar la infancia.

Enfocando la infancia como se está haciendo, está dando como resultado niños hiperactivos, deprimidos, obesos e insatisfechos, por no hablar del fracaso escolar provocado, sobre todo por la presión a la que están sometidos.

La sobreprotección, esa que hace que cada instante de la vida del niño está supervisado, nos da como resultado adultos con unos índices terribles de ansiedad y temores. Canadá y Suecia han llegado a prohibir las peleas con bolas de nieve por motivos de seguridad y a los niños se les cría en cautividad, se les encierra en espacios cerrados y se les traslada en coche de un sitio a otro. No salen a la calle a jugar como hacíamos antes.

Y es que se tienen pocos hijos, y cuantos menos se tienen más preciosos son y más se les sobreprotege, y todo esto lo único que les provoca es la percepción de que no saben y no pueden hacer nada por ellos mismos. Los niños se crían en la cultura del manual, esa que dice que no hay que tocarlos, ni mecerlos, ni comérselos a besos, para que sean independientes. Independientes de que? cuando no se recibe cariño en la infancia, cuando se les permite llorar toda la noche por no cogerlos en brazos, no se puede esperar que cuando sean mayores sean capaces de dar amor y cariño. Sin embargo todo esto es muy "moderno".

Los padres de hoy han perdido la confianza en la capacidad de educar y necesitan recurrir a los manuales.

Nos hemos alejado de la naturalidad, porque el problema de los padres de hoy es que han perdido la confianza en la capacidad de educar y necesitan recurrir a los manuales. Pero lo cierto es que todos conocemos perfectamente a nuestros hijos, y solo necesitaríamos pasar más tiempo con ellos para saber donde necesitan empujes y donde necesitan que les dejen hacer cosas por ellos mismos, pero el miedo a que algo les ocurra impide que esto se pueda llevar a cabo. Con esto lo único que ocurre es que el mensaje que recibe el niño es que no es capaz.

Invertimos más dinero, pero el modelo fracasa, porque se ha profesionalizado la educación, seguramente todo muy bien intencionado, pero para mantener el ritmo del exceso de actividades escolares, deberes, deportes, etc, los niños acaban medicados.

Da la sensación de que solo hay dos posibilidades: O saca las mejores notas, toca el piano, va al mejor colegio de pago y es el primero en el deporte que practica o es un desgraciado. Filosofía esta que afecta a todo el conjunto, porque el cuerpo ha de ser perfecto, los dientes también, las vacaciones, el coche de papá, ...en definitiva...una presión feroz, por no decir terrorífica.

En esta sociedad, antes que cambiar el entorno, hacemos que los niños tengan que adaptarse a él sin ninguna contemplación, alteramos nuestro cerebro para que se adapte al entorno. Y así empezamos a considerar la timidez, la ira, tristeza y culpa como una enfermedad y no como algo inherente al ser humano.

La niñez se ha transformado en una carrera contra reloj, sometida a una presión aplastante. Los niños viven continuamente vigilados y medidos con metas y objetivos, cuando deberían jugar más, salir a la calle y observar. El juego básico con papel y lápiz o una caja de cartón es mucho más fértil y sano para su desarrollo creativo que cualquier juguete carísimo supereducativo que venden como la panacea para la educación de manual.

Los niños deberían saber lo que tienen que saber, porque aprobar exámenes no los prepara para el futuro. En Finlandia, se anteponen las necesidades de los niños a los deseos de sus padres burócratas, empiezan el colegio con 7 años, pasan menos horas en el colegio y tienen menos deberes. Seguramente disponen de más tiempo para desarrollarse como personas, porque es fantástico que los alumnos aprendan tecnología para enfrentarse al mundo, pero lo más importante es crear niños y luego adultos con pasión por aprender, descubrir, seres humanos completos. Los deberes no llevan a los niños a buscar otra dimensión sino que les hace aburrir el aprendizaje.
Los padres tienen la sensación de vivir en la locura, y hay miedo de dar el primer paso, ese de reducir la presión, porque si lo hicieran los niños fracasarían, por eso los agobian con tanta actividad y tanto ser el mejor en todo, pero qué es ser el mejor en estos casos? un ser con éxito social pero fracasado interiormente, pues no sabe nada de sí mismo.

Tampoco se habla de la educación sentimental, porque es más importante tener un despacho, vestir traje y ganar mucho dinero que cualquier otra cosa.

Volvamos a comunicarnos, toquemos a nuestros hijos, valorémosles como personas, y enseñémosles a ser ellos mismos para que puedan elegir su camino, en lugar de empecinarnos en que sigan el que no pudimos seguir nosotros, los padres.

14 agosto 2009

La Zona Libre de Problemas (ZLP) - Parte I

Sin la Elite no existiría la ZLP

La zona libre de problemas (ZLP) es aquella en la que se encuentra gran parte de la humanidad que vive en la aceptación de límites de pensamiento, así como de opinión condicionada por su realidad, sus temores, y que aún pensando de manera diferente no se atreve a expresarlo y por lo tanto a vivir en concordancia con sus pensamientos reales. Es algo en lo que todos deberíamos empezar a pensar, si queremos dar un paso hacia delante.

En este post me he propuesto dar un paso más, que me permita salir del todo de esa zona libre de problemas por el “miedo” al que dirán, por lo tanto, insto a todos mis lectores, al menos, a la reflexión.

Cuando nos paramos a pensar en lo que haríamos si pudiésemos ser en lugar de actuar siempre según lo establecido, es cuando empezamos a querer salir de esa franja, sin embargo no es nada fácil. Somos todo lo que hay detrás de una máscara que proyecta una imagen al resto, pero somos realmente conscientes de ello? la cifra es muy baja, aunque entendible ya que para ello hemos de asistir a la guerra mental diaria que provoca el conflicto entre esa parte de nosotros que reconoce nuestra singularidad e infinidad y la otra que niega esos sentimientos por temor a las consecuencias que esto acarrea al vivir en un mundo que aboga por la uniformidad.

Solamente podremos ser libres, con toda la responsabilidad que eso conlleva, cuando dejemos de vivir en una mentira, cuando seamos conscientes de que no sirve de nada el miedo al qué dirán, miedo que seguramente viene condicionado por las consecuencias que puede tener este hecho dentro de nuestro entorno.

Negar nuestra parte singular e infinita puede llegar a ocasionar verdaderas enfermedades, ya no solo a nivel mental y emocional, sino también físico. Esto es un hecho y quien no lo acepte nunca podrá dar un paso hacia delante. En Inglés, la palabra “enfermedad” es “Disease” (Dis-Ease) y significa “falta de armonía”. En este caso, y en muchos otros que ahora no vienen a cuento, los Ingleses utilizan el lenguaje con muchísima lógica.

Todos somos especiales, pero en lugar de sentirnos alegres por ello, estamos permitiendo que nuestra singularidad se convierta en algo que temer. Que error más grande...pero qué verdad es que siempre que alguien empieza a evacuar la zona libre de problemas, la primera reacción con la que se encuentra es que le tomen por loco, o por mala persona, puesto que ha decidido tener su propio baremo y sentido del deber, sobre todo para consigo mismo, desligándose de prejuicios que solo condicionan, paralizan y limitan al ser. En realidad, cuando nos dicen locos o malas personas, lo que están diciendo es “eres diferente”.

Aquellos que tienen miedo de ser ellos mismos, se sienten verdaderamente incómodos cuando alguien cercano decide evacuar la ZLP y expresar su singularidad; Decir “Está loco” o “es mala persona” es un acto reflejo, un grito de alarma de la masa cuando se confronta con alguien que ha decidido ser él mismo y no una especie de clon programado que debe seguir determinados patrones para que se le considere normal. Porqué? Muy sencillo “Si yo estoy en la prisión, amigo mío, tú también, porque es lo justo”. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, y los que salimos de la prisión deberíamos ser quienes alentáramos a aquellos que se quedan a salir corriendo asidos de nuestra mano, lo que, partiendo de la base de sus creencias, resulta muy complicado, por desgracia.

Si permitimos que otros nos digan qué pensar y qué hacer, y si cedemos nuestra singularidad al miedo de ser diferentes, estamos dando el control de este mundo a una élite muy pequeña que usa este poder para dictar los límites de la zona libre de problemas. Quien decide el punto en el que una opinión o estilo de vida están dentro o fuera de la Zona (ese punto en el que nos enfrentamos al ridículo o a la condena), también determina los límites dentro de los que miles de millones de personas llevan sus vidas porque tienen miedo de ser diferentes del conjunto.

Tenemos que armarnos de valor, y vivir consciente y consistentemente, porque las consecuencias de vivir callados son aun mucho peores que hablar claro y decir lo que realmente queremos decir, ser nosotros mismos y sentirnos orgullosos de ello. Y digo valor, porque no son los políticos ni los profesores de la universidad ni los banqueros los que no nos aceptan y piensan en términos de locura y de malas personas, sino el entorno familiar y de amistades, aquellos que más nos importan y a quienes más amamos. Hace muy pocos días leí un dicho japonés que dice “El clavo que sobresale del resto es el primero en ser golpeado”

Hemos estado entregando la propia identidad de tal forma, que se ha estado juzgando a las personas por el trabajo que desempeñan, o el dinero que ganan. El modo en que servimos al sistema que nos controla, acaba convirtiéndose en el sentido de identidad y símbolo de quienes somos. Parece ciencia ficción, pero no lo es, es tan real como las letras que escribo. Tenemos que ser algo, en lugar de ser alguien, un total disparate, pues cuanto más somos algo, menos somos alguien, y ese es el gran problema, ya que una cosa y la otra son incompatibles.

La Zona Libre de Problemas (ZLP) - Parte II

Mi Cosecha
Cada día, cuando me levanto para ir a trabajar me comprometo a no olvidar quién soy ni un solo segundo de la jornada, en la que juego a ser una buena ciudadana, responsable, que trabaja para contribuir a que alguien se haga millonario a mi costa, para lo cual dedico 8 horas de mi maravillosa vida todos los días. No resulta diabólico? Pues de eso se trata, señoras y señores, de que no tengamos ni tiempo para pensar y por lo tanto no podamos cambiar el sistema.

Resulta muy curioso que, a día de hoy, se siga valorando a las personas por lo que tienen, por el dinero que ganan o dejan de ganar y por el trabajo que desempeñan. Es una idea neurótica que con el único objetivo de decidir si eres o no aceptable, no sirve de nada, pues aquellos que deciden salir de la ZLP jamás van a necesitar la aceptación de sus semejantes.

Siempre he creído que los niños deberían aprender cómo pensar y no qué pensar, dado que solamente así serán capaces de tener su propia opinión, pero lamentablemente es a los niños a los que menos caso les hacemos, los dejamos a su suerte, en un colegio en el que nadie tiene ni idea de cual es su potencial, básicamente porque no importa, y tienen que aprender una cantidad espantosa de conceptos de memoria para aprobar un examen que les convertirá en seres no pensantes, que se dedicaran a ascender en una empresa privada para ganar mucho dinero, tener el mejor coche, la mejor casa y la esposa más guapa y más tonta de todas, la cual le ayudará a educar a sus hijos, si es que los pueden tener, de la misma forma en la que fueron educados ellos, y este es el cuento de nunca acabar. Estos son los verdaderos exitosos, los que tienen una vida ordenada, sin problemas económicos, estos son los que te pisan para llegar a un puesto más alto sin ningún tipo de escrúpulo. Pero..tienen mucho éxito social, son convenientes, y buenos maridos porque te van a dar de comer, te van a llevar de viaje al extranjero, te van a comprar hasta un collar de perlas y un anillo carísimo para pedirte la mano, pero después te van a poner los cuernos con la primera de turno, en cualquiera de sus tan famosos y maravillosos viajes de negocios, que aún le darán más caché. También te abandonarán por el trabajo porque será lo único valioso en su vida. Sin despacho no hay yate, ni vacaciones, ni Calvin Klein. Podría continuar pero no acabaría...

Existe otro mundo lleno de personas que son todo lo contrario, no hacen daño a nadie, personas capaces de dar amor a todo el mundo, y son considerados un fracaso porque están desempleados o tienen un trabajo con poco o ningún glamour. Lo más curioso, es que estas “mentes pensantes y maravillosas” que consideran fracasadas a las personas amorosas que no necesitan formar parte del juego diabólico, resulta que se vuelven locas viendo a 22 chicos dándole patadas a un balón, chicos que por hacer eso ganan lo que no ganaría yo en dos vidas trabajando 10 horas diarias.

Qué idea más tergiversada del éxito y el fracaso. Si ocurriese el milagro de que aquellos que no lo saben, se dieran cuenta de que ambos son interiores, y nada tienen que ver con factores externos..otro gallo cantaría.

El problema está en que no somos ni corredores de bolsa, ni abogados, ni dentistas, ni barrenderos, ni comerciantes, somos todo lo que no tiene nada que ver con eso. Simplemente SOMOS, pero no podemos hacerlo dentro de la rueda de engaños a la que nos tienen sometidos.

Hasta que no respetemos nuestro derecho de ser diferentes, de pensar por nosotros mismos, de hacer nuestras propias elecciones, y por lo tanto crear nuestra propia realidad, libres de la propia imposición y presión para tenernos a todos sometidos, nos quedaremos en la prisión de nuestra propia creación, y la élite, con su programa malintencionado, continuará dirigiendo el mundo a su antojo.

Conclusión:

Podemos aceptar la prisión o podemos marcharnos, porque la libertad está a solo un pensamiento de distancia.

La Zona Libre de Problemas (ZLP) - Parte III

Las mentiras
Quienes tienen el verdadero poder, supongo que se trata de ese gobierno detrás del gobierno, intentan controlarnos, de manera que no nos demos cuenta. Ese es el verdadero juego psicológico.

Los falsos opuestos: URSS y EEUU, Creyentes y Escépticos, etc. Nuestra infinidad la reducen a dos grupos opuestos que parecen tener la misma agenda. Si aparece una alternativa real es ignorada y por tanto rechazada.

Se ve muy claro con el petróleo y la energía nuclear: La élite capitalista ha reducido todas las energías que existen a la del petróleo, la cual han monopolizado, y eliminan la nuclear porque es el camino de la independencia energética. Pero fuera queda la energía que es la más importante, la de radiación cero punto, la cual mantienen oculta porque de lo contrario significaría el fin del capitalismo.

El poder desacredita esta energía, que es infinita, la rechaza, y le roba el proyecto a quién lo descubrió, como el famoso caso de Tesla.

Y nosotros nos ponemos en manos de estas personas, porque no nos atrevemos a salir de la rueda por cobardes.

Lo peor de todo esto, es que al ser el sistema que impera, no podemos hacer nada para cambiarlo, tan solo podemos acercarnos a nuestro corazón y no permitir que nadie nos obligue a formar parte de la mentira cruel.

Las guerras son otra de las mentiras. La élite permite los atentados, subvenciona, y sacrifica a unos cuantos para tener la excusa perfecta de una guerra al terrorismo y de esta manera enriquecerse aun más. Pero lo peor no es esto, sino que ambos bandos son colegas y forman parte de una misma cosa, una nación capitalista.

El sistema educativo es de lo peor. Atrofia el pensamiento crítico de los estudiantes, que memorizan para sacar sobresalientes y hacer un master en dirección de empresas que gestionarán sometiendo a sus empleados.

A los estudiantes, como decía brevemente en el capítulo anterior, no se les enseña a pensar, ni a ser responsables de su propia vida, no se les enseña a resolver un conflicto personal, no se les dice que según piensan así sienten, y que depende de ello su éxito o fracaso personal. Son tratados como súbditos del sistema, y la opinión e ideas que tienen no sirven de nada y son rechazadas.

Los creadores de opinión son los nuevos profesores, que juegan a la estrategia de los falsos opuestos por lo que delimitan la realidad del estudiante, reduciéndola totalmente a la zona libre de problemas. La creación de autoridad es por medio de medallas, galones, o títulos académicos, y la sabiduría e inteligencia de las personas no cuenta absolutamente para nada en el sistema. Por eso son incompatibles ambas cosas, porque cuando sabemos quienes somos, no necesitamos ningún documento oficial para saber que nuestra opinión es importante y se debe tener en cuenta.

El sistema educativo y laboral hace que perdamos totalmente nuestra identidad y en la mayoría de los casos incluso la autoestima, la cual empieza a hundirse en el colegio con el sistema de puntuaciones que apoya a quienes aprenden un tema y hunde a los creativos convirtiéndolos en “don nadie”. Nos dividen en grupos...y la división más importante de todas es la de las naciones, tan efectiva que hasta muchos dan su propia vida por defender la suya, matando extranjeros, cuando en realidad somos todos y cada uno de nosotros hijos de la tierra. Nos dividen en clases sociales, y los que tienen dinero ven a los que no lo tienen como seres inferiores. Nos dividen con las religiones, nada más patético puesto que musulmanes y cristianos luchan por el mismo Dios con nombre distinto.

Centran nuestra atención en un punto llamativo, hipnótico, y sin salida, con el objetivo de esconder la verdad. Pero la naturaleza no tiende al desorden y a la destrucción, sino a la belleza y la armonía, si no fuera así no existiríamos!!!

Pero la técnica estrella para someter a los esclavos de las corporaciones es la de “como te quejes de las condiciones de trabajo te vas a la calle”. Cuando la población tiene problemas, la élite lo que hace es empeorar aún más las condiciones para después volver al problema inicial y volviendo a la situación anterior, los trabajadores experimentan una mejoría y se aguantan con su problema sabiendo que puede ser todavía muchísimo peor. Esto ocurre en el ámbito laboral y el económico. Cualquier situación de explotación social siempre puede ser empeorada. Cualquier ley restrictiva de derechos individuales o de libre expresión que decide imponer la élite capitalista, se saca inicialmente doblemente restrictiva para después reducir su fuerza y conseguir que pensemos que podía haber sido peor. Todos tenemos sueños e ilusiones, pero solo los ricos pueden intentar cumplirlos, porque los pobres tienen que empezar a trabajar con 14 años, y nadie les dice que pueden cambiar las cosas con un solo pensamiento.

La propaganda es otro método maligno, destinado a manipular la opinión de las personas. La propaganda capitalista se basa en mostrar solamente la forma de vida de los ricos, ignorando que los pobres existen. Aquí no puedo evitar decir, que los pobres de dinero suelen ser los verdaderos ricos y poderosos en espíritu. Lo siento.

La ocultación de la verdad, es otro acto terrorista, a mi modo de ver, pues cuando algo que no interesa a la élite es descubierto, automáticamente es desacreditado como utopía, fantasía o demencia. Las mayores verdades suelen estar justo enfrente de nuestros ojos, pero no siempre comprendemos todo su potencial, como es el caso del agua como combustible.

Y llegando al final, lo de siempre, los jóvenes, los niños, esos seres que tienen ideas geniales, llenas de energía para cambiar y mejorar la sociedad, las cuales son automáticamente ridiculizadas, truncadas, olvidadas. A través de la televisión con miles de canales, los niños dejan de pensar por sí mismos, viendo comportamientos y valores capitalistas. Con muchos mayores ocurre lo mismo, llegan tan cansados a casa que solo quieren descansar en el sofá y no pensar en nada, si acaso poner gran hermano o ver el fútbol. Muy pocos tienen tiempo, voluntad y capacidad necesaria para buscar la verdad, esa que nos ocultan siempre, la que acabaría con todo este disparate. Sin embargo, no hace falta que todo el mundo busque la verdad, con que unos pocos lo hagamos, lo podremos mostrar al resto, y eso cuenta.

Se que publicar este post me sitúa en un lugar comprometido, sin embargo la coherencia implica responsabilidad y es mi responsabilidad escribir lo que pienso.