14 agosto 2009

La Zona Libre de Problemas (ZLP) - Parte II

Mi Cosecha
Cada día, cuando me levanto para ir a trabajar me comprometo a no olvidar quién soy ni un solo segundo de la jornada, en la que juego a ser una buena ciudadana, responsable, que trabaja para contribuir a que alguien se haga millonario a mi costa, para lo cual dedico 8 horas de mi maravillosa vida todos los días. No resulta diabólico? Pues de eso se trata, señoras y señores, de que no tengamos ni tiempo para pensar y por lo tanto no podamos cambiar el sistema.

Resulta muy curioso que, a día de hoy, se siga valorando a las personas por lo que tienen, por el dinero que ganan o dejan de ganar y por el trabajo que desempeñan. Es una idea neurótica que con el único objetivo de decidir si eres o no aceptable, no sirve de nada, pues aquellos que deciden salir de la ZLP jamás van a necesitar la aceptación de sus semejantes.

Siempre he creído que los niños deberían aprender cómo pensar y no qué pensar, dado que solamente así serán capaces de tener su propia opinión, pero lamentablemente es a los niños a los que menos caso les hacemos, los dejamos a su suerte, en un colegio en el que nadie tiene ni idea de cual es su potencial, básicamente porque no importa, y tienen que aprender una cantidad espantosa de conceptos de memoria para aprobar un examen que les convertirá en seres no pensantes, que se dedicaran a ascender en una empresa privada para ganar mucho dinero, tener el mejor coche, la mejor casa y la esposa más guapa y más tonta de todas, la cual le ayudará a educar a sus hijos, si es que los pueden tener, de la misma forma en la que fueron educados ellos, y este es el cuento de nunca acabar. Estos son los verdaderos exitosos, los que tienen una vida ordenada, sin problemas económicos, estos son los que te pisan para llegar a un puesto más alto sin ningún tipo de escrúpulo. Pero..tienen mucho éxito social, son convenientes, y buenos maridos porque te van a dar de comer, te van a llevar de viaje al extranjero, te van a comprar hasta un collar de perlas y un anillo carísimo para pedirte la mano, pero después te van a poner los cuernos con la primera de turno, en cualquiera de sus tan famosos y maravillosos viajes de negocios, que aún le darán más caché. También te abandonarán por el trabajo porque será lo único valioso en su vida. Sin despacho no hay yate, ni vacaciones, ni Calvin Klein. Podría continuar pero no acabaría...

Existe otro mundo lleno de personas que son todo lo contrario, no hacen daño a nadie, personas capaces de dar amor a todo el mundo, y son considerados un fracaso porque están desempleados o tienen un trabajo con poco o ningún glamour. Lo más curioso, es que estas “mentes pensantes y maravillosas” que consideran fracasadas a las personas amorosas que no necesitan formar parte del juego diabólico, resulta que se vuelven locas viendo a 22 chicos dándole patadas a un balón, chicos que por hacer eso ganan lo que no ganaría yo en dos vidas trabajando 10 horas diarias.

Qué idea más tergiversada del éxito y el fracaso. Si ocurriese el milagro de que aquellos que no lo saben, se dieran cuenta de que ambos son interiores, y nada tienen que ver con factores externos..otro gallo cantaría.

El problema está en que no somos ni corredores de bolsa, ni abogados, ni dentistas, ni barrenderos, ni comerciantes, somos todo lo que no tiene nada que ver con eso. Simplemente SOMOS, pero no podemos hacerlo dentro de la rueda de engaños a la que nos tienen sometidos.

Hasta que no respetemos nuestro derecho de ser diferentes, de pensar por nosotros mismos, de hacer nuestras propias elecciones, y por lo tanto crear nuestra propia realidad, libres de la propia imposición y presión para tenernos a todos sometidos, nos quedaremos en la prisión de nuestra propia creación, y la élite, con su programa malintencionado, continuará dirigiendo el mundo a su antojo.

Conclusión:

Podemos aceptar la prisión o podemos marcharnos, porque la libertad está a solo un pensamiento de distancia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario