Sin la Elite no existiría la ZLP
La zona libre de problemas (ZLP) es aquella en la que se encuentra gran parte de la humanidad que vive en la aceptación de límites de pensamiento, así como de opinión condicionada por su realidad, sus temores, y que aún pensando de manera diferente no se atreve a expresarlo y por lo tanto a vivir en concordancia con sus pensamientos reales. Es algo en lo que todos deberíamos empezar a pensar, si queremos dar un paso hacia delante.
En este post me he propuesto dar un paso más, que me permita salir del todo de esa zona libre de problemas por el “miedo” al que dirán, por lo tanto, insto a todos mis lectores, al menos, a la reflexión.
Cuando nos paramos a pensar en lo que haríamos si pudiésemos ser en lugar de actuar siempre según lo establecido, es cuando empezamos a querer salir de esa franja, sin embargo no es nada fácil. Somos todo lo que hay detrás de una máscara que proyecta una imagen al resto, pero somos realmente conscientes de ello? la cifra es muy baja, aunque entendible ya que para ello hemos de asistir a la guerra mental diaria que provoca el conflicto entre esa parte de nosotros que reconoce nuestra singularidad e infinidad y la otra que niega esos sentimientos por temor a las consecuencias que esto acarrea al vivir en un mundo que aboga por la uniformidad.
Solamente podremos ser libres, con toda la responsabilidad que eso conlleva, cuando dejemos de vivir en una mentira, cuando seamos conscientes de que no sirve de nada el miedo al qué dirán, miedo que seguramente viene condicionado por las consecuencias que puede tener este hecho dentro de nuestro entorno.
Negar nuestra parte singular e infinita puede llegar a ocasionar verdaderas enfermedades, ya no solo a nivel mental y emocional, sino también físico. Esto es un hecho y quien no lo acepte nunca podrá dar un paso hacia delante. En Inglés, la palabra “enfermedad” es “Disease” (Dis-Ease) y significa “falta de armonía”. En este caso, y en muchos otros que ahora no vienen a cuento, los Ingleses utilizan el lenguaje con muchísima lógica.
Todos somos especiales, pero en lugar de sentirnos alegres por ello, estamos permitiendo que nuestra singularidad se convierta en algo que temer. Que error más grande...pero qué verdad es que siempre que alguien empieza a evacuar la zona libre de problemas, la primera reacción con la que se encuentra es que le tomen por loco, o por mala persona, puesto que ha decidido tener su propio baremo y sentido del deber, sobre todo para consigo mismo, desligándose de prejuicios que solo condicionan, paralizan y limitan al ser. En realidad, cuando nos dicen locos o malas personas, lo que están diciendo es “eres diferente”.
Aquellos que tienen miedo de ser ellos mismos, se sienten verdaderamente incómodos cuando alguien cercano decide evacuar la ZLP y expresar su singularidad; Decir “Está loco” o “es mala persona” es un acto reflejo, un grito de alarma de la masa cuando se confronta con alguien que ha decidido ser él mismo y no una especie de clon programado que debe seguir determinados patrones para que se le considere normal. Porqué? Muy sencillo “Si yo estoy en la prisión, amigo mío, tú también, porque es lo justo”. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, y los que salimos de la prisión deberíamos ser quienes alentáramos a aquellos que se quedan a salir corriendo asidos de nuestra mano, lo que, partiendo de la base de sus creencias, resulta muy complicado, por desgracia.
Si permitimos que otros nos digan qué pensar y qué hacer, y si cedemos nuestra singularidad al miedo de ser diferentes, estamos dando el control de este mundo a una élite muy pequeña que usa este poder para dictar los límites de la zona libre de problemas. Quien decide el punto en el que una opinión o estilo de vida están dentro o fuera de la Zona (ese punto en el que nos enfrentamos al ridículo o a la condena), también determina los límites dentro de los que miles de millones de personas llevan sus vidas porque tienen miedo de ser diferentes del conjunto.
Tenemos que armarnos de valor, y vivir consciente y consistentemente, porque las consecuencias de vivir callados son aun mucho peores que hablar claro y decir lo que realmente queremos decir, ser nosotros mismos y sentirnos orgullosos de ello. Y digo valor, porque no son los políticos ni los profesores de la universidad ni los banqueros los que no nos aceptan y piensan en términos de locura y de malas personas, sino el entorno familiar y de amistades, aquellos que más nos importan y a quienes más amamos. Hace muy pocos días leí un dicho japonés que dice “El clavo que sobresale del resto es el primero en ser golpeado”
Hemos estado entregando la propia identidad de tal forma, que se ha estado juzgando a las personas por el trabajo que desempeñan, o el dinero que ganan. El modo en que servimos al sistema que nos controla, acaba convirtiéndose en el sentido de identidad y símbolo de quienes somos. Parece ciencia ficción, pero no lo es, es tan real como las letras que escribo. Tenemos que ser algo, en lugar de ser alguien, un total disparate, pues cuanto más somos algo, menos somos alguien, y ese es el gran problema, ya que una cosa y la otra son incompatibles.
14 agosto 2009
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Bajo la piel de la Historia corren las venas de hombres que han sobresalido, y han luchado por no ser golpeados.
ResponderEliminarDepende de nosotros el precio que estemos dispuestos a pagar.