
Cuántas veces habré soñado no esperar más, soñar que un día abriría los ojos y ahí estarían mis sueños al alcance de mi mano.
Pero el tiempo pasó, y esperé igual que esperaste tú, sin embargo nunca pudo llegar. Ni llegará nunca.
Y no me importa, porque sé que esa no tendría que haber sido mi vida. Y a la vez lo siento, por todo lo que nunca pudo suceder al quedar solamente fantamas.
A veces hay que esperar más de dos años y un día para darse cuenta de que quizás no tendríamos que esperar nada, que todo lo que tenga que suceder sucederá, queramos o no.






